EL POLVO MÁS LARGO DE LA HISTORIA – Parte 1

2 meses han pasado desde que nos conocimos. Tuvimos algunas salidas “vainilla” como partidos de fútbol y playa, entre otras experiencias alejadas del ambiente.

Pero llega diciembre, y con eso, las ganas de fiesta. Y el cumple de una amiga del ambiente, también.

Marlon escuchó que era una fiesta “normal”, en donde todos se iban a portar bien. Y decidió invitar a Angie.

Error: en una reunión de parejas swinger, nada es normal. Así que procedí a advertirle que tenía dos opciones: decirle que no viniera, o contarle la verdad. Y Marlon es todo menos inocente; escogió lo segundo.

Para sorpresa de todos, Angie asimiló la noticia con una naturalidad increíble. Tuvo momentos de asombro, pero no cuestionó nada. Por momentos se dejó llevar, besó a otras chicas, participo en los temas más calientes, y comencé a pensar que teníamos en frente una amistad con mucho “potencial”.

Finalmente, la reunión llegó a su fin, y Angie, sin que nadie contara con ello, nos invitó a su casa. Había piscina… y cervezas.

Ya te puedes imaginar la respuesta para que este relato existiera. La mayoría no daba para más. Pero Marlon y Carol, junto a otra amiga en común (esta sí era del ambiente, muy del ambiente) y Yari y yo, acompañamos a Angie a su casa.

Una vez allí, los tragos – los nuevos y los anteriores – hicieron su efecto; tanto, que a Marlon y a mí nos echaron. 6 de la mañana, “amanecer de chicas” y los chicos aprovechamos para descansar un poco. No sé cómo hizo Marlon para dormir, pero 30 minutos después, los gemidos me despertaron.

Voy a la piscina y veo a Angie recostada en el borde, disfrutando las delicias que nuestra amiga le dedicaba… con las manos, con la lengua…

En un sofá a un costado, Yari y Carol descubrían su inmensa compatibilidad: tijeras iban, tijeras venían… y yo, sin decidir a dónde ir. Me quedé pasmado, mirando; por un rato, claro.

Finalmente decido ir por la nueva, y ver qué tal responde. Entro a la piscina, beso a ambas chicas y nos movemos más al centro. Después de un buen “jaleo”, me coloco detrás de Angie y me preparo para la acción. Nuestra amiga, ahora se convierte en cómplice: va por el preservativo; Angie se inclina, yo me acomodo; sin mucho preámbulo, la penetro, una vez, dos veces; pero los nervios, la incomodidad, la brisa y el frío del agua, causan mal efecto. Salimos de la piscina.

Un rato después, cuando Yari y Carol se cansan la una de la otra, Angie y yo retomamos la acción, ahora en el sofá. Ambos sin ropa, besos van, besos vienen. Encima de ella, empiezo a sentirme poderoso, dueño de la situación. Los nervios continúan, pero las ganas crecen. La beso, me suelta, la miro, me retiro, me abraza, vuelvo a besarla. Preservativo en mano, me lo coloco, me acomodo, el momento se acerca. Listo para todo, a las puertas del cielo…

La beso, la toco, me mira, se ríe, cierra los ojos…

A centímetros de ella, la siento titubear. La veo insegura. La beso, tiembla. Recuerdo que es su primera experiencia swinger mientras mira a mi esposa.

Le pregunto si desea continuar; ríe, pero no responde. Mira a mi esposa, mira a Carol.

Vuelvo a preguntar, me abraza, no dice nada.

Maldito respeto. Ya empezó todo, pero no terminará este día. Ni el siguiente…

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